miércoles, 4 de marzo de 2009

Hay un instante...


Hay un instante del crepúsculo
en que las cosas brillan más,
fugaz momento palpitante
de una morosa intensidad.

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Se aterciopelan los ramajes,
pulen las torres su perfil,
burila un ave su silueta
sobre el plafondo de zafir.

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Muda la tarde, se concentra
para el olvido de la luz,
y la penetra un don suave
de melancólica quietud,

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como si el orbe recogiese
todo su bien y su beldad,
toda su fe, toda su gracia
contra la sombra que vendrá...

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Mi ser florece en esa hora
de misterioso florecer;
llevo un crepúsculo en el alma,
de ensoñadora placidez;

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en él revientan los renuevos
de la ilusión primaveral,
y en él me embriago con aromas
de algún jardín que hay ¡más allá!...

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Guillermo Valencia



Reseña biográfica

Poeta y político colombiano (Popayán, 1873 - 1943). Fue jefe del partido conservador, desempeñó diversos cargos públicos y aspiró dos veces, sin éxito, a la presidencia de su país. Dentro del modernismo hispanoamericano, representa mejor que nadie la orientación parnasiana, determinada y enriquecida en su caso por su formación grecolatina. En Poesías (1898), libro que después tituló Ritos (1899) y reeditó ampliado en Londres (1914), reunió lo mejor de una producción caracterizada por la belleza y el rigor. La inspiración en los paisajes culturales de la antigüedad no ocultaba su pretensión de fundir el paganismo con su profunda fe cristiana. Su preocupación por la historia contemporánea se tradujo a veces en pretensiones moralizadoras, evidentes en la ocasional crítica a la injusticia y en la frecuente prédica en favor de la elevación espiritual para los hombres y la sociedad. En 1924 publicó Catay, colección de poemas chinos que tradujo de la versión francesa de La flûte de jade (1879), de Franz Toussaint. Fue también un excepcional orador.