martes, 25 de septiembre de 2012

Voz



Surge mi voz, y el invierno
se convierte en primavera:
florece la enredadera
y brota el narciso tierno.
Baja mi voz al averno
y el fuego se torna frío.
Al Dios del Cielo le envío
unas décimas de amor
y dice Nuestro Señor:
—¿Quién es aquel pajarillo...?

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Ilumina el horizonte
el fuego de mi palabra
y piensa el pastor de cabras
que se está incendiando el monte:
trunca su vuelo el sisonte,
quiebra su nota el gorrión;
enardecido el halcón
grazna con ruido agorero
y queda mudo el jilguero
que canta sobre el limón.

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Luego, mi canto sonoro
bajo la tierra se interna
perforando una caverna
que termina en un tesoro:
queda descubierto el oro,
el platino y el diamante.
Ruge Júpiter tonante,
luchan Neptuno y Eolo
y Orfeo le dice a Apolo:
—¡Anda y dile que no cante...!

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Entonces calla mi voz
y hay un silencio profundo
como si no hubiera mundo
o ya no existiera Dios.
Nadie cosecha el arroz,
nadie apaña el algodón.
Y tirado en un rincón
cuando termina mi canto,
derramo tan triste canto
que me duele el corazón...

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Nicomedes Santa Cruz



Reseña biográfica

Nació en Lima, Perú, en 1925 en el populoso distrito de La Victoria en un hogar muy humilde, fue el noveno de diez hermanos, debido a su pobre economía, desde adolescente tuvo que trabajar en las calles para apoyar su familia, por muchos años trabajó en la concurrida avenida Abancay a altas horas de la noche.
Fue un gran representante de la cultura afroperuana en el mundo pues viajó por varios países llevando todos sus conocimientos sobre la riqueza cultural peruana. Periodista de profesión, también tuvo otras pasiones como la música, el teatro, la poesía, además fue una gran folclorista y escritor autor de varios importantes ensayos sobre la aportación afroperuana en la historia del Perú y temas relacionados con la raza negra, la marginalización del indio, el racismo, la colonización africana, el imperialismo, la pluricultura nacional, entre otros.
Falleció en 1992, en Madrid.