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Poder discrecional tuve en mi mano
y con denuedo contra el mundo fui;
dos veces temeraria lo he afrontado
tan sólo con la honda de David.
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Aunque la piedra le arrojé segura
fui sólo yo la que me desplomé:
¿de Goliat fue muy grande la estatura
o quizá fue mayor mi pequeñez?
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Emily Dickinson