miércoles, 30 de mayo de 2012

Altas ternuras



Esperaré, y en día no lejano,
cuando se apiade mi contraria suerte
y me depare el ósculo de muerte
que ha de salvarme del contagio humano,

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pienso que tierra y cielo y océano
de gozo temblarán... Y que yo, al verte,
caeré de nuevo en tu regazo, inerte,
después de traspasar el hondo arcano.

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Mas luego nuestras almas en un grito
de amor se fundirán... Y un mismo anhelo
nos llevará a los pies del Dios bendito;

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y así como esos astros de áureo vuelo
que vagan de infinito en infinito,
volaremos los dos de cielo en cielo.

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Y en unos eternos abrazos confundidos,
lejos de las mundanas mezquindades,
oiremos, en las altas claridades,
de la angélica orquesta los sonidos.

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Y veremos con ojos sorprendidos
la desaparición de las edades,
hasta que el mundo, envuelto en tempestades,
caiga en rotos fragmentos esparcidos.

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Y cuando en esa vida misteriosa
toda mi sed de dicha se mitigue,
y tú sientas la calma prodigiosa,

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como en el cielo todo se consigue,
tú serás una estrella esplendorosa,
yo un satélite tuyo... Que te sigue.

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Julio Flórez



Reseña biográfica

Poeta colombiano nacido en Chiquinquirá en 1867.
Desde los diez años comenzó a escribir versos. En 1884 se dio a conocer como poeta, pero la guerra civil de 1885 lo obligó a suspender sus estudios y a viajar por diferentes países.
De espíritu democrático y liberal, se opuso con su palabra a toda dictadura. Fue un poeta romántico hasta el exceso; sentimental, bohemio, sensible y sensitivo; ignoró todas las escuelas, para cantar solamente lo que hervía en su corazón, sin sujeción a dogmas ni gramáticas.
«Horas», «Cardos y lirios» y «Fronda lírica», son sus obras más reconocidas.
Falleció en 1924.