martes, 29 de mayo de 2012

Amor



¿Por qué si tus ojos miro
me miras tú con enojos,
cuando por ellos deliro,
y a la luz del cielo admiro
en el éter de tus ojos?

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Cansado de padecer
y cansado de cansarte,
y queriendo sin querer,
finjo amor a otra mujer
con la ilusión de olvidarte.

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No es mi estrella tan odiosa:
que en fugaces amoríos,
como ave de rosa en rosa
yo voy de hermosa en hermosa
y no lamento desvíos;

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Pero el favor de las bellas
irrita más la pasión
que ardiente busca tus huellas,
y al ir mis ojos tras ellas
vuela a ti mi corazón.

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Así un proscrito tenía
goces en extraño suelo
y volvió a su patria un día
por mirar en su agonía
la linda luz de su cielo.

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De ti proscrito y dejando
las rosas por tus abrojos,
vuelvo a tus pies suspirando,
por mirar agonizando
la linda luz de tus ojos.

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Antonio Plaza Llamas



Reseña biográfica

Nació en San Juan del Llano, municipio de Apaseo el Grande, estado de Guanajuato, en 1833.
Amante de la libertad, se formó en estudios religiosos y jurídicos en el Seminario Conciliar de la ciudad de México.
Fue arduo defensor de la Constitución de 1857, difundiendo las nuevas ideas desde los periódicos de la época: “La Luz de los Libres”, “La Idea”, “El Horóscopo” y “El Constitucional”, reflejaron sus convicciones, en muchas de sus líneas.
Pero no solamente peleó desde el papel. Participó del frente de batalla, como Teniente Coronel, del cual se retiró en 1861, con un pie mutilado por una bala de cañón.
Escribió muchos poemas, entre los cuales se destacan: “A Inés Nataly”, “A Loreto”, “A Rosa”, “A una actriz”, “Hojas secas”, “Lejos de ti”, “No te olvido”, “Una lágrima”, “A Baco” y “Abrojos”.
Fue sencillo, pobre, soñador y luchador empedernido. Tuvo tres hijos, quienes no heredaron de su padre nada material.
Su fallecimiento se produjo el 26 de agosto de 1882, en Ciudad de México. Sus restos descasan en el panteón del Tepeyac (Villa de Guadalupe).