martes, 6 de marzo de 2012

Carta



El aspereza, que el rigor del cielo
usa conmigo en soledad tan larga
llena de llanto, falta de consuelo,

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hace que tenga por pesada carga,
la que por dulce vida un tiempo tuve,
y ahora me parece muerte amarga.

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Mientras con la esperanza me entretuve,
y al corazón de tu favor hambriento
con la palabra dada, y fe mantuve,

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viví, señora, con algún contento,
llevando el gusto de uno en otro engaño,
causa del mal que ahora paso, y siento.

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Porque llegado el duro desengaño,
cuanto fue en mí mayor la confianza,
fue mayor la ocasión del grave daño.

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Nunca pude entender que en esperanza,
que fue engendrada en tan divino pecho
pudiera haber un punto de mudanza.

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Algunas ocasiones lo habrán hecho,
que siempre el hado que en mi mal se ensaya
busca mi daño, aparta mi provecho.

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O porque esta desierta, y seca playa
no debe ser merecedora, y digna,
que tanto bien en sus riberas haya.

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¿Que fuera ver esa beldad divina
adornado este soto, y su ribera
con esa luz a quien el sol se inclina?

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Viéramos en invierno primavera,
y el seco, estéril, y agostado estío
de flores coronado se ofreciera.

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Duélete el ecesivo dolor mío,
y ver que con mi triste, y lamentable
llanto crecen las aguas deste río.

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Cumple divina Ninfa la inviolable
palabra, que me diste, que no pienso
que pueda haber en ti cosa mudable.

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Ven ya ¡Célida mía! y del inmenso
mal que padezco (si te agrada, y place)
la ocasión sentirás más por extenso.

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Y si esta tierra no te satisface,
satisfágate esta alma donde vives,
que en tierno llanto el corazón deshace.

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Y si en otro lugar gusto recibes
que venga haber efecto este concierto,
¿por qué razón señora no lo escribes?

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Quién estuviera satisfecho, y cierto
de un sí, que en esa boca tanto vale,
que basta dar la vida a un hombre muerto.

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Si el fuego vivo, que del alma sale
a tu valor, y gran merecimiento,
sin ser posible quieres que se iguale.

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Ya ha hecho lo que puede el pensamiento,
pues se subió hasta abrasar las alas
en la esfera del más alto elemento.

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No eres tú, Ninfa, la Belona, o Palas
cuyo propio ejercicio es hacer guerra,
que en la divinidad sola le igualas.

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Eres ángel, o dama, en quien se encierra
el valor, discreción, y hermosura,
que puede desearse acá en la tierra.

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Mas no vivas contenta, y tan segura
con ser en suma perfección hermosa,
que eceda a la prudencia, y la cordura.

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Porque eres obligada a ser piadosa,
y ese don que te dio naturaleza
no usarlo siendo tibia, y desdeñosa.

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Que pasa el tiempo al fin por la belleza,
y a veces suele dar cruel venganza
del rigor, el desdén, y la aspereza.

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Y la que de belleza más alcanza
ha de considerar, que está sujeta
a su costumbre, y natural mudanza.

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No hay perfección de dama tan perfecta
que contra el tiempo pueda ser constante
que todo lo aniquila, y lo sujeta.

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Llega la enfermedad, y en un instante
la divina beldad deshace, y borra
de la más libre, altiva y arrogante.

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Que es de tal condición, que no se ahorra
con blancas manos, ni cabellos de oro,
por más que en su favor la suerte corra.

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Pues ya el dulce parlar, y aquel tesoro
del cuello altivo, y cristalina frente,
con que a la gravedad guarda el decoro.

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La fina grana, y el ebúrneo diente
los dos carbuncos, y aguileña plata,
los claros rayos del dorado Oriente.

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Por todo pasa, y todo lo arrebata,
y si en flor no lo coge su fortuna,
la antigüedad del tiempo lo maltrata.

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Así, señora, que si cosa alguna
no puede ser que sin mudanza viva
en cuanto está debajo de la Luna.

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Cordura me parece que la altiva,
y vana presunción se deje aparte
el desdén fiero, o condición esquiva.

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Y no quieras tener el avisarte
por libertad, y atrevimiento loco,
que no ha sido mi celo disgustarte.

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Mas es materia general, que toco
en que las diosas Venus de la fama
se vienen deslizando poco a poco.

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¿Por cuánto no querrá la grave dama,
que desdeñó al galán por vanagloria
viéndolo arderse en su divina llama,

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que de sus daños lleva la vitoria,
cuando la venga a ver marchita, y seca,
y lo pasado traiga a la memoria?

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Bien sé yo, que si en este caso peca
todo el universal de damas junto,
esta costumbre en ti se muda, y trueca.

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Que tu ser, y valor puesto en su punto
te obliga a ser benigna, afable, y mansa,
y no tirana a un corazón difunto.

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Con la imaginación desto descansa
el alma triste que contigo llora,
y en la furia mayor su llanto amansa.

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Yo quedo cierto, y satisfecho ahora,
que tengo de gozar tu alegre cara
que al fin darás la vida a quien te adora,
y en servirte una vida, y mil gastara.

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Vicente Espinel



Reseña biográfica

Escritor español nacido en Ronda, en 1550. Estudió artes en la Universidad de Salamanca y estuvo al servicio del conde de Lemos (1574-1577). Tras establecerse en Sevilla, viajó a Italia. Regresó para ordenarse sacerdote y se instaló en Madrid, donde fue capellán. Su talento poético alcanzó relevancia con Rimas (1591) y con la invención de la décima llamada «espinela». Sin embargo, su obra más importante es Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregón (1618), novela picaresca de tono autobiográfico.
Murió en Madrid, en 1624.


lunes, 5 de marzo de 2012

Canción de la búsqueda



Todavía te busco, mujer que busco en vano,
mujer que tantas veces cruzaste mi sendero,
sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano
y sin que me escucharas cuando dije: «te quiero…»

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Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.
Y ya llega el otoño, y espero todavía,
De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.

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Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega,
si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde,
al comprender, de pronto, que lo que nunca llega
nos entristece menos que lo que llega tarde.

__

Y sentiré en el fondo de mis manos vacías,
más allá de la bruma de mis ojos huraños,
la ansiedad de las horas convirtiéndose en días
y el horror de los días convirtiéndose en años…

__

Pues quizás esté mustia tu frente soñadora,
ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella…
Y al no decir: «¡Es ella!» -como diría ahora-
seguiré mi camino, murmurando: «Era ella…»

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José Ángel Buesa



Reseña biográfica

Poeta cubano nacido en Cienfuegos en 1910 y fallecido en el exilio, en Santo Domingo cuando tenía 82 años.
Publicó su primer libro de poesías a los 22 años de edad, y continuó con una producción constante que se difundió ampliamente por todos los países de habla hispana. Entre sus libros más conocidos, se cuentan «La Fuga de las Horas», «Oasis», y «Poeta Enamorado».


domingo, 4 de marzo de 2012

A Don Luis de Góngora



¿Qué firme arquitectura se levanta
del paisaje, si urgente de belleza,
ordenada, y penetra en la certeza
del aire, sin furor y la suplanta?

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Las líneas graves van. Mas de su planta
brota la curva, comba su justeza
en la cima, y respeta la corteza
intacta, cárcel para pompa tanta.

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El alto cielo luces meditadas
reparte en ritmos de ponientes cultos,
que sumos logran su mandato recto.

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Sus matices sin iris las moradas
del aire rinden al vibrar, ocultos,
y el acorde total clama perfecto.

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Vicente Aleixandre



Reseña biográfica

Poeta español nacido en Sevilla en 1898.
Su infancia transcurrió en Málaga, y aunque desde los trece años se trasladó con su familia a Madrid, el mar dejó una profunda huella en su poesía. Fue profesor de Derecho Mercantil y miembro de la Real Academia Española desde 1949. Es uno de los grandes valores de la poesía del siglo XX.
Su primer libro, «Ámbito», fue publicado en 1928, al que siguieron, «Espadas como labios» en 1932, «Pasión de la tierra» en 1935, «Sombra del paraíso» en 1944, «Mundo a solas» en 1950, «Nacimiento último» en 1953, «Historia del corazón» en 1954, «Poemas de la consumación» en 1968, «Diálogos del conocimiento» en 1974 y póstumamente «En gran noche» en 1991.
En 1934 fue Premio Nacional de Literatura y en 1977 recibió el Premio Nobel de Literatura.
  Falleció en Madrid en 1984.


sábado, 3 de marzo de 2012

Voz de mis soledades II



No sé quién soy en esta llama cruenta
de angustia, de dolor, de goce y llanto,
en que nace el misterio de un encanto
que destruye mi vida y la alimenta.

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No sé quién soy en esta red que inventa
peces de espuma en vértigos de espanto
y un venero de siglos que levanto
para saciar la sed que me atormenta.

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En un mundo de sombra y amargura
me interrogo con voz desconocida
que parece una voz ajena y dura.

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Y queda mi razón desvanecida
porque todo el dolor de mi locura
me duele fuera de mi propia vida.

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Elías Nandino



Reseña biográfica

Poeta mexicano nacido en Cocula, Jalisco, en 1900. Además de su labor como médico, Nandino apoyó a muchos jóvenes poetas desde las revistas que fundó y dirigió. Editó la colección de cuadernos "México Nuevo", dirigió "Estaciones" y de 1960 a 1964 fue director de "Cuadernos de Bellas Artes". En 1979 recibió el Premio Nacional de Literatura y el Premio de Poesía de Aguascalientes. Cada uno de sus poemas contiene un fragmento de tiempo. Poeta soñador, que une la vida y la muerte, el amor y el odio, con un puente indestructible de palabras, sueños y realidades."Naufragio de la duda" en 1950, "Triángulo de silencios" en 1953, "Nocturna summa" en 1955, "Eternidad del polvo" en 1970, y "Nocturna palabra" en 1976, constituyen una muestra significativa de su obra como poeta.Murió en Guadalajara, México, en 1993.


viernes, 2 de marzo de 2012

El gato, el lagarto y el grillo



Ello es que hay animales muy científicos
en curarse con varios específicos
y en conservar su construcción orgánica,
como hábiles que son en la botánica,
pues conocen las hierbas diuréticas,
catárticas, narcóticas, eméticas,
febrífugas, estípticas, prolíficas,
cefálicas también y sudoríficas.

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En esto era gran práctico y teórico
un gato, pedantísimo retórico,
que hablaba en un estilo tan enfático
como el más estirado catedrático.
Yendo a caza de plantas salutíferas,
dijo a un lagarto: «¡Qué ansias tan mortíferas!
Quiero por mis turgencias semi-hidrópicas,
chupar el zumo de hojas heliotrópicas».

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Atónito el lagarto con lo exótico
de todo aquel preámbulo estrambótico,
no entendió más la frase macarrónica
que si le hablasen lengua babilónica;
pero notó que el charlatán ridículo
de hojas de girasol llenó el ventrículo,
y le dijo: «Ya, en fin, señor hidrópico,
he entendido lo que es zumo heliotrópico».

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¡Y no es bueno que un grillo, oyendo el diálogo,
aunque se fue en ayunas del catálogo
de términos tan raros y magníficos,
hizo del gato elogios honoríficos!
Sí; que hay quien tiene la hinchazón por mérito,
y el hablar liso y llano por demérito.

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Mas ya que esos amantes de hiperbólicas
cláusulas y metáforas diabólicas,
de retumbantes voces el depósito
apuran, aunque salga un despropósito,
caiga sobre su estilo problemático
este apólogo esdrújulo-enigmático.

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Tomás de Iriarte



Reseña biográfica

Escritor español nacido en Puerto de la Cruz, 1750. Fue junto con Félix María de Samaniego uno de los fabulistas más importantes del siglo XVIII. Sobrino del académico Juan de Iriarte, a los trece años se trasladó a Madrid para vivir con su tío, lo que le permitió adquirir una sólida educación. Sucedió a su pariente como traductor de la Secretaría de Estado y ocupó el cargo de archivero del Consejo de Guerra.
Murió en Madrid, en 1791.


jueves, 1 de marzo de 2012

A veces huyo...



A veces huyo
por intrincados caminos
construidos de palabras,
que me llevan
a los páramos de nadie.
Durante breves momentos
siendo este precario puente
hacia los otros,
con las palabras
que me crecen como ramas
en la boca,
y me sacan
de mi silueta
de animal desnudo.
Desde esta orilla solitaria
agito mis palabras mínimas
como banderas blancas
entregadas a un sueño,
y por algún tiempo
logro fugarme
en las palabras,
hermosas.

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Carmen Matute



Reseña biográfica

Poeta guatemalteca nacida en Ciudad de Guatemala en 1944.
Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericana por la Universidad de San Carlos de Guatemala, es una de las exponentes más relevantes de la poesía erótica centroamericana.
Ha representado a su país en importantes certámenes literarios recibiendo el reconocimiento de la crítica.
Gracias a su destacada trayectoria, parte de su trabajo ha sido traducido al inglés, italiano, y francés.
Su obra está contenida en las siguientes publicaciones: «Círculo Vulnerable» 1981, «Poeta Solo» 1986, «Ecos de Casa Vacía» en 1990, «Los Designios de Eros» 1994, «Casa de Piedra y Sueño» 1997, «Alborismos y Espejismos» en 1997  y «En El filo del gozo» en 2003.