martes, 26 de enero de 2010

El habla huertana


El lenguaje de la huerta
tiene mucho que entender;
y lo mismo en Covatillas
que en la Urdienca y el Sequén,
chapurreándolo no gusta,
bien hablado da placer.
El habla huertana es dulce,
como el panal de la miel.
Cuando platica de amores
la moza con su querer.
Alegre como el repique
de las castañuelas es,
cuando bailando parrandas,
la nena recorta bien,
y los mozos se escandilan
porque «esfisan» no sé qué,
y hasta relinchan de gusto,
sin poderse contener.
En los juegos de «manates»,
en donde no hay «paripel»,
pica como la mostaza,
y hay quien se pone de tres
colores, cuando el gracioso
se «esfarría» en su papel,
y se aboca toda la esencia
en menos de un santiamén.
Sentenciosa en el «perráneo»,
mucho más que la de un juez,
cuando por cuestión de mondas
se origina algún belén
y el hombre mete su vara
y evita que Juan y Andrés,
o se queden «transpunchaos»
y ni el Dios guarde se den,
o se pongan las costillas
a palos como el pez.
No es el lenguaje panocho
jerigonza de burdel,
sino mezcla del sencillo
romance de pura ley,
y del habla vigorosa
de aquel pueblo aragonés
que conquistador de Murcia
con el rey Jaime fue;
matizado con mil nombres
que dejó el árabe en él,
como Alquiba, Zaraiche,
Beniaján, Benialé,
Alberca, Aljufia, Alfande,
Benetúcer, Aljucer,
Almohojar, Alfatego,
Benicotó y Beniel;
habla expresiva, armoniosa,
a quien dieron lustre y prez,
en sus bandos Rubio y López;
en sus romances, Tornel;
Díaz Cassou, en sus cuentos;
Soriano, en el entremés.
Cabe al murado recinto
de Murcia, preciado edén,
vivió el huertano aferrado,
como el guerrero a su arnés,
a su lengua, a sus costumbres
y a sus tradiciones fiel;
y lo que labor de siglos
no lograra conmover,
al mediar el de las luces,
con su brillo y su oropel,
fue cayendo, fue cayendo,
sin poderse mantener.
Metió por la vega virgen
la locomotora el tren,
con su penacho ondulante
corriendo a todo correr,
y ¡adiós, augusto silencio
del encantado vergel!
La revolución gloriosa
echó por tierra después
la muralla aspillerada,
de cuya vieja pared,
aún conservan los vestigios
Zaraiche y San Miguel.
Y luego Antonete Gálvez,
todo corazón y fe,
alzó las huestes honradas
de huertanos, y en tropel
predicando del Cantón
el glorioso amanecer,
se los llevó a Miravete
y a Cartagena... y a Argel,
donde pobres y emigrados,
pasaron hambre y sed,
¡dóciles aventureros
de aquella lucha cruel!
Todo en veinte años huyó
para nunca más volver:
Metió el huertano en el arca,
sudario de tiempo aquel,
el jubón con cada broche
de plata como una nuez,
la chaqueta azul de gala,
el morisco zaragüel,
la capa majestuosa,
la montera, el calañés
y la manta espinardera,
que orlaba caireles cien,
y la huertana, la armilla,
el refajo o guardapiés,
el pañolico de espuma,
a unos dos dedos del que
el moño de picaporte
iba gracioso a caer,
la mantellina lujosa...
Todo aquel vigoroso tren
con que la moza juncal
se formaba su «toilet»,
y salía por las sendas
más hermosa que un clavel,
dejando olor de membrillo
de las ropas al vaivén,
y a más de cuatro zagales
«pegaos a la paré».
Pero si a impulsos extraños
y por diferentes causas,
huyeron de las costumbres
de la población huertana,
lo secular y lo típico
de su gaya indumentaria,
sus costumbres y sus juegos,
sus bailes, sus serenatas...
El lenguaje, aquel lenguaje,
que con picarescas galas
don Joaquín López vertía
en sus célebres soflamas,
cuando hacía de «perráneo»
el primer día de máscaras,
con su vistosa carreta,
con las manos en la faja,
de pie y mirando al concurso
que embelesado escuchaba,
ese lenguaje, repito,
aunque no libre de mácula,
porque los kilos y el metro,
y hasta las piezas baratas
del teatro, con sus chistes
y sus canciones chulapas,
saltando «ciecas» y azarbes
llegaron a las barracas;
ese subsiste en su esencia
como reliquia preciada.
Habla de la Huerta mía,
expresión dulce y simpática
que en labios de mis mayores
escuché desde la infancia,
si mis cantares te copian
y mis romances esmaltas,
no es por ansia de laureles
ni por triviales jactancias,
es porque mi sangre es sangre
de humilde estirpe huertana,
es porque en mi ser palpitas,
porque te llevo en el alma,
y porque contigo evoco
ecos de edades pasadas,
y se recrea mi espíritu
con esa música grata,
que nace de tus acentos
y brota de tus palabras.
Y no al compás de la lira,
ni del laúd, ni del arpa
como trovador romántico
al pie del vetusto alcázar,
sino al rítmico y alegre
rasguear de la guitarra,
recordaré tus encantos,
cantaré tus alabanzas,
mientras que inspire una nota,
tierna, dulce o delicada,
esa vega encantadora,
de que eres tú verbo y gala,
con sus colores espléndidos,
con el rumor de sus cañas,
con su ambiente de azahares
y su alfombra de esmeralda,
que se extiende hasta la sierra,
de tomillos matizada,
en donde asienta su trono
la Virgen de la Fuensanta.

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José Frutos Baeza



Reseña biográfica

Entre los autores murcianos son muy pocos los que se han dedicado al teatro. Pues bien, la Región de Murcia tiene en su historia un autor que se dedicó al estudio del teatro en la Huerta del Segura. Es lo que Frutos Baeza llana "Juegos" y cuya historia él estudia: Son textos cómicos, que han sido regocijo de los huertanos en el transcurso de muchas generaciones: «El médico», «El caballero particular», «El juego del "cedazo"» y «El Cristo del velón», son ejemplos de esos juegos y son fundamentalmente sencillas narraciones dialogadas, muy próximas a antiguas formas de teatro popular. Como obras originales de Frutos Baeza hemos de citar «De mi tierra», obra de 1897 y «¡Cajines y albares!», de 1904.
Frutos Baeza murió en 1918.

lunes, 25 de enero de 2010

Si mañana


Si mañana no pudiera
decirte lo que siento,
sentiría tanta furia
que me quemaría por dentro.
Si mañana me muriera
sin decirte que te quiero,
me daría tanta rabia
que me moriría de nuevo.
Si una aurora más no viera
sin decirte que te amo
jamás en paz moriría
y mi vida habría sido en vano.
Por eso te digo ahora
que lo que siento es muy grande,
que me muero por tenerte
y que te amo más que a nadie...
...que te quiero más que a todo,
que te quiero más que al día,
que te quiero más que a Dios
incluso más que a mi propia vida.
Si mañana yo me muero
sentiré mucha alegría,
porque cumplí con mi vida
y te he dicho que te quiero.

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Anónimo



domingo, 24 de enero de 2010

Olor frutal


Con membrillos maduros
Perfumo los armarios.
Tiene toda mi ropa
Un aroma frutal que da a mi cuerpo
Un constante sabor a primavera.
Cuando de los estantes
Pulidos y profundos
Saco un brazado blanco
De ropa íntima,
Por el cuarto se esparce
Un ambiente de huerto.

__

¡Parece que tuviera en mis armarios
Preso el verano!
Ese perfume es mío. Besarás mil mujeres
Jóvenes y amorosas, mas ninguna
Te dará esa impresión de amor agreste
Que yo te doy.

__

Por eso, en mis armarios
Guardo frutas maduras,
Y entre los pliegues de la ropa íntima
Escondo, con manojos secos de vetiver.
Membrillos redondos y pintones.

__

Mi piel está impregnada
De esta fragancia viva;
Besarás mil mujeres, mas ninguna
Te dará esta impresión de arroyo y selva
Que yo te doy.

____

Juana Ibarbourou



Reseña biográfica

Poeta uruguaya nacida en Melo en 1892.
Desde muy joven empezó a publicar los primeros poemas bajo el seudónimo de Juanita de Ybar, los cuales fueron compilados en su primer libro, «Lenguas de Diamante», obra que la lanzó a la más resonante fama. Su estilo inicial fue apasionado y sensual dentro de la órbita modernista, vinculándose luego al vanguardismo. Su verso, con el paso del tiempo, ganó serenidad y melancolía, haciéndola alcanzar el Premio Nacional de Literatura en 1959. Falleció en 1979.

sábado, 23 de enero de 2010

El Cuervo y el Zorro


En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba el señor Cuervo.
Del olor atraído
un zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
o poco más o menos:
«Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso,
mono, lindo en extremo;
yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento;
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el fénix
de sus vastos imperios.»
Al oír un discurso
tan dulce y halagueño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.
Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto Zorro,
después de haberlo preso,
le dijo: «Señor bobo,
pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso.»

__

Quien oye aduladores,
nunca espere otro premio.

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Félix María de Samaniego

Reseña biográfica

Excelente fabulista ilustrado español, nació en Laguardia (Álava) en 1745.
Provenía de familia noble y desde joven heredó cinco villas, fue director del Seminario de Nobles de Vergara y participó en la Sociedad Vascongada de Amigos del País.
Perteneció a los grupos más importantes de la cultura de la ilustración. Viajó a Francia a conocer las ideas nuevas que por allá florecían, pero finalmente regresó a España.
Dedicado a la música y la literatura, era con su ingenio y rapidez de palabra satírica, el centro de entretenimiento de reuniones. Esto también le trajo ciertos problemas aparejados, pues sus versos burlones y pícaros molestaron a más de uno, y hasta lo llevaron a juicio por causa de unos poemas satíricos.
Autor de las Fábulas morales (1781), destinadas a instruir a sus alumnos. Dichas Fábulas están formadas por una colección de 137 apólogos que reciben las influencias de Esopo, Fedro, La Fontaine y John Gay. También compuso poesía erótica.Murió en 1801 en Laguardia.

viernes, 22 de enero de 2010

El amor I


De pronto sales tú con tu llama y tu voz,
y eres blanca y flexible, y estás ahí mirándome,
y te quiero apartar, y estás ahí mirándome,
y somos inocentes, y la marca roja
me besa con tus labios, y es invierno, y estoy
en un puerto contigo, y es de noche.

__

Y no hay sábanas donde dormir, y no hay, y no hay
sol en ninguna puerta, y no hay estrella alguna
que arrancar a los cielos, y perdidos
no sabemos qué pasa, por qué la desnudez
nos devora, por qué la tempestad
llora como una loca, aunque nadie la escucha.
Y ahora, justo ahora que eres clara -permite-,
que te deseo, que me seduce tu voz
con su filtro profundo, permíteme juntar
mi beso con tu beso, permíteme tocarte
como el sol, y morirme.

__


Tocarte, unirte al día que soy, arrebatarte
hasta los altos cielos del amor, a esas cumbres
donde un día fui rey, llevarte al viento libre de la aurora,
volar, volar diez mil, diez mil años contigo,
solamente un minuto, pero seguir volando.

____

Gonzalo Rojas



Reseña biográfica

Poeta chileno nacido en Lebú, Arauco, en 1917.
Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue profesor de Estética Literaria y Jefe del Departamento de Castellano en la Universidad de Concepción. Ejerció la docencia en Utah, EE.UU., Alemania y Venezuela. Organizó a partir de 1958 los famosos Congresos de Escritores en Concepción, reuniendo lo más selecto de la literatura latinoamericana. Fue diplomático en China y Cuba. Perteneció al grupo surrealista reunido en torno a la Revista Mandrágora, 1938-1943.
Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan: Premio Sociedad de Escritores de Chile por «Poesía Inédita» 1946, Premio Reina Sofía de poesía de España, Premio Octavio Paz de México y José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003.


jueves, 21 de enero de 2010

El poeta pide a su amor que le escriba


Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

__

El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

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Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

__

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

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Federico García Lorca



Reseña biográfica

Poeta español nacido en Fuentevaqueros, Granada en 1898.Estudió Letras en la Universidad de Granada y música con Manuel de Falla. Fue una de las puntas del triángulo surrealista formado por él, Salvador Dalí y Luis Buñuel, atraídos por el significado del manifiesto surrealista de André Bretón. Considerado uno de los grandes poetas del siglo XX, murió asesinado en Granada en 1936.


miércoles, 20 de enero de 2010

He pasado toda la noche sin dormir


He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan sólo
pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

____

Fernando Pessoa



Reseña biográfica

Poeta, ensayista y traductor portugués nacido en Lisboa en 1888.
Es la figura más representativa de la poesía portuguesa del siglo XX. Sus primeros años transcurrieron en Ciudad del Cabo mientras su padrastro ocupaba el consulado de Portugal en Sudáfrica. A los diecisiete años viajó a Lisboa, donde después de interrumpir estudios de Letras alternó el trabajo de oficinista con su interés por la actividad literaria.
La influencia que en él ejercieron autores como Nietzsche, Milton y Shakespeare, lo llevaron a traducir parte de sus obras y a producir los primeros poemas en idioma inglés. Dirigió varias revistas y pronto se convirtió en el propulsor del surrealismo portugués.
"Mensaje" fue su primera obra en portugués y única publicada en vida del poeta. Parte de su obra está representada por los numerosos heterónimos creados durante su vida, siendo los más importantes Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro.
Falleció en Lisboa en 1935.


martes, 19 de enero de 2010

Erótica


Cayó sobre tu espalda
la llama de tu pelo
quemó la blancura
su ondulación de fuego.

__

Entre los áureos rizos,
por el amor deshecho,
yo vi calientes, húmedos,
brillar tus ojos negros.

__

Sin desmayas, erguidos,
redondos, duros, tersos,
temblaron los montones
de nieve de tus pechos.

__

Y de amor encendida,
estremecido del cuerpo,
con amorosa savia
sus rosas florecieron.

__

El clavel de tus labios
brindaba miel de besos
y fue mi boca ardiente
abeja de sus pétalos.

__

De la crujiente seda,
que resbalara al suelo,
emergió su blancura
tu contorno supremo.

__


Y al impulso movido
de ardoroso deseo,
se cimbró entre mis brazos
y quedó prisionero.

__

Me abrasaban tus ojos,
me quemaba tu aliento,
y apagó las palabras
el rumor de los besos...

____

Enrique de Mesa



Reseña biográfica

Escritor español nacido en Madrid, en 1878. En su obra poética trató de expresar el folclore y el paisaje castellanos: Tierra y alma (1906), Cancionero castellano (1911), La posada y el camino (1928), El silencio de la Cartuja. Sus obras en prosa responden a una estética modernista: Tragicomedia (1910), Flor pagana. En calidad de crítico teatral, escribió Apostillas a la escena. Murió en 1929.

Una manera de quererte


Sí, claro que te quiero con el alma,
pero también te quiero con el cuerpo.

__


Te quiero toda y quiero que me quieras
con toda la piel, con las uñas y con los dedos.

__

¿Ves mis dedos?
Aquí, donde termino y donde empiezo.

__

No sé por qué nos dicen que en los dedos
no pueden florecer los sentimientos.

__

¿Ves tus dedos,
allí donde terminas y donde empiezas?

__

Déjame que te quiera con mis dedos,
pulsándote apenitas, apenitas,
rozando tus caderas en un largo descenso
por colinas infinitas.

__

Que mis dedos te besen el ombligo,
que mis dedos se curven en tus senos,
que mis dedos te abran como un cofre
lleno de flores perfumadas, lleno.

__

Quiéreme con las puntas de tus dedos,
paseando por mi vientre, por mi pecho,
tomando mis costillas una a una,
haciéndome cosquillas en el cuello.

__

Explórame despacio, soy un mundo
por vos todos los días descubierto.
Estoy abierto a toda la ternura
escondida en la punta de tus dedos.

__

Sí, claro que te quiero con el alma,
pero también te quiero con el cuerpo...

__

Te quiero toda y quiero que me quieras
con la piel, con las uñas, con los dedos.

____

Eduardo Gudiño Kieffer



Reseña biográfica

Escritor argentino, nacido en Esperanza, provincia de Santa Fe, el 2 de noviembre de 1935.
Se graduó como abogado en la Universidad Nacional del Litoral, pero casi no ejerció la profesión.
Formó parte del boom de la literatura latinoamericana de finales de los años sesenta. Fue sobre todo novelista, pero también publicó ensayos, cuentos y obras infantiles, además de guiones de cine y teatro. Destacado articulista y periodista, escribió sobre todo para el diario La Nación (Argentina).
Sus libros han sido traducidos a varios idiomas y fue jurado en innumerables certámenes literarios nacionales e internacionales. Por su obra, eminentemente porteña, y por insistencia de sus innumerables amigas, fue nombrado en 2001 Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
Murió en Buenos Aires el 20 de septiembre de 2002.

domingo, 17 de enero de 2010

Campesina


A la vera alba el pozo
saca que te saca el agua,
alegre, llena de soles,
canta la mozuela guapa.
¿Para quién la copla, moza?
Moza, ¿Para quién el agua?
Mira que yo traigo sed
de cien áridas jornadas,
y una copla de caminos,
metida dentro del alma.
Mira que no tengo a nadie;
que ha tiempo perdí mi casa:
Que necesito limosna
de afecto para mi alma.
Están los campos sin cercas,
abierta toda la casa,
con cien naranjos de luz,
que el sol pone en su fachada.
Yo estoy allí. Ella pone,
sobre sus manos, la jarra,
mientras, en sus labios, tiembla
la copla que me regala.

____

Elías Los Arcos



Reseña biográfica

Elías Los Arcos era el pseudónimo que utilizaba el poeta Jesús Castaño; nacido en Moratalla, Murcia, pronto trasladó su residencia a Caravaca de la Cruz. Taxista de profesión y un autentico autodidacta. Poeta de gran sensibilidad y profundidad.

sábado, 16 de enero de 2010

Si me quieres, quiéreme entera


Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca, y gris, verde, y rubia,
y morena...
Quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!...

__

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... O no me quieras!

____

Dulce María Loynaz



Reseña biográfica

Poeta cubana nacida en La Habana en 1902 y fallecida en 1997.
Después de Doctorarse en Leyes, colaboró con las más prestigiosas publicaciones de su país y viajó muchas veces por Europa, Asia y América.
Su poesía expresa la feminidad con ciertas pinceladas impresionistas y un toque íntimo como el de pocas poetisas caribeñas. En 1986 recibió el premio Nacional de Literatura de su país, en 1991 el Premio de la Crítica y en 1992 el premio Cervantes, convirtiéndose desde entonces en directora de la Academia Cubana de la Lengua.

viernes, 15 de enero de 2010

Madrigal


Ven a mí que vas herido
que en este lecho de sueños
podrás descansar conmigo.

__

Ven, que ya es la media noche
y no hay reloj del olvido
que sus campanadas vierta
en mi pecho dolorido.

__

Tu retorno lo esperaba.
De un ángulo de mi vida
voz sin voz me lo anunciaba.

____

Concha Méndez



Reseña biográfica

Poeta española nacida en Madrid en 1898.
Se educó en un colegio francés cuya influencia se observó en sus primeros versos. Durante la primera guerra mundial conoció a Luis Buñuel quien contribuyó a su conocimiento del Siglo de Oro.
Amiga de García Lorca y Rafael Alberti, frecuentó reuniones, lecturas poéticas y exposiciones con la joven generación artística de los años treinta.
En 1926 publicó su primer libro, «Inquietudes», dos años después, «Surtidor» y «Canciones de mar y tierra» en 1930. La segunda etapa de su obra está marcada por su matrimonio con el poeta Manuel Altolaguirre, su maternidad, el exilio y su posterior separación matrimonial. «Vida a vida», «Niño y sombras» y «Lluvias enlazadas», son los tres poemarios que hacen parte de esta etapa.
En 1944 se radicó en México hasta su muerte en 1986.

jueves, 14 de enero de 2010

Balada del Recuerdo


Llueve una lluvia fácil... Negligente.
Casi sin desazón. Casi sin ruido...
Y en un sitio del alma... En el olvido
los recuerdos me asaltan de repente.

__

Recuerdo cosas... Cosas... Todavía
como si todavía las viviera.
(Aquel amor que tanto me mintiera
acaso sin saber que me mentía).

__

Una ciudad tan buena como el trigo
surge de pronto en tierras desiguales.
Un calendario pulcro... Sin señales.
(Voy por las calles de anteayer contigo).

__

Nuestras miradas con amor -sin dudas-
redescubrían cosas evidentes:
La tierra con sus árboles, las gentes,
nuestras manos vacías y desnudas.

__

La lluvia por las calles recorría
con el sol enredado en sus cristales.
-Noble ciudad de agudas catedrales
(Me cuentan que allí vives todavía).

__

Todo nos separaba y nos unía.
Un gesto, una canción, una mirada.
El amor era todo... Y era nada...
Y era eterno no más porque moría.

__

Y nadie puede sepultar sus muertos
tan verdaderamente sepultados
que no puedan volver, sí recordados,
a los brazos amantes y desiertos.

__

Las horas no se pueden devolver
ni lo que en ellas fue pasión o grito.
(Aquí todo es igual porque está escrito
y ya no es cierto porque está en ayer).

__

Aquí todo es igual. Nada envejece
al margen de las horas sin fortuna.
El mismo grillo con la misma luna...
Y todo como estaba permanece.

__

Y como en los recuerdos no varía,
el viento lleva aún sobre sus hombros
de aquella nube grande los escombros.
(Y nunca acaba de pasar el día).

__

Nuestros rostros se miran a través
de la lluvia o la luz recién nacida.
Aquí la muerte pasa inadvertida
bajo el verde implacable del ciprés.

__

Los rostros de este sitio no regresan
jamás al ejercicio cotidiano.
(Aquí mi mano vive entre tu mano.
Aquí los corazones no nos pesan).

__

Eres. Soy. Cuánta soledad en torno.
Aún vivo y vives. Sorprendente llama.
Viajamos bajo el sol. Sobre la grama.
(Aquí en el calendario no hay retorno).

____

Carmelina Soto



Reseña biográfica

Poeta colombiana de principios de siglo, nacida en Armenia, Quindío.
El punto de partida de su obra lo constituye Campanas al Alba, publicado cuando se iniciaba el movimiento de Piedra y Cielo. Desde entonces, se guió por el sentido crítico innato, hasta dar hondura a su pensamiento y tono universal a su poesía.