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¡Porque yo sé que tengo tanto amor en los brazos!
Así me pesan, hondos, graves como la vida,
un hijo o un amante, o un ramo de jazmines,
o un retazo de viento, o el talle de una amiga.
__
Aquí, en los brazos, siento gravitar las estrellas,
el pecho de Dios mismo, la dorada gavilla,
el vuelo de los pájaros, el corazón del mundo,
el peso inagotable de mi melancolía.
__
Aquí, en los brazos, todo. Los hombres y los astros,
el fuego de la tierra quemándose a sí misma,
las ilusiones rotas, los sueños consumados,
y las generaciones que arrancan de mi vida.
__
Aquí, en los brazos, todo. El peso de los años,
el peso misterioso de mi propia semilla,
la sinrazón del mundo pesando su mortaja
¡y el peso obsesionante, mortal, de la ceniza!
____
Susana March
Reseña biográfica
Poeta española nacida en Alcalá en 1918.
Desde muy pequeña se inició en la poesía y al cumplir los 14 años publicó su primer libro. En 1946 lanzó su obra «Ardiente voz» que la consagró definitivamente como una de las grandes poetisas de España. Casi toda su obra es un canto al íntimo objeto del deseo y una sentida invitación al hombre para que cumpla su función de varón; sin embargo, en una de sus obras, «Esta mujer que soy», emplea un aguda crítica a la burguesía contemporánea.
Entre sus libros de poesía se destacan «Rutas»1938, «La pasión desvelada» 1946, «El viento» 1951, «La tristeza» 1953, «Los poemas del hijo» 1970 y «Poemas de la Plaza Real» 1987. Falleció en 1991.
El cisne en la sombra parece de nieve;
su pico es de ámbar, del alba al trasluz;
el suave crepúsculo que pasa tan breve
las cándidas alas sonrosa de luz.
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Y luego en las ondas del lago azulado,
después que la aurora perdió su arrebol,
las alas tendidas y el cuello enarcado,
el cisne es de plata bañado de sol.
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Tal es, cuando esponja las plumas de seda,
olímpico pájaro herido de amor,
y viola en las linfas sonoras a Leda,
buscando su pico los labios en flor.
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Suspira la bella desnuda y vencida,
y en tanto que al aire sus quejas se van,
del fondo verdoso de fronda tupida
chispean turbados los ojos de Pan.
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Rubén Darío
Reseña biográfica
Poeta nicaragüense nacido en Metapa, hoy Ciudad Darío, en 1867.
Fue, sin duda alguna, uno de los poetas hispanoamericanos que más decididamente cambió el rumbo de las letras hispánicas.
Publicó sus primeros versos a los once años, y a finales del siglo XIX, ya consagrado, publicó "Azul", obra con la que se inició «oficialmente» el Modernismo Hispanoamericano. Al final de su vida se hundió en un ambiente bohemio, muriendo olvidado por todos en 1916.
Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.
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Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.
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Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.
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Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
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Rafael Alberti
Reseña biográfica
Poeta y dramaturgo español, nacido en el puerto de Santa María, Cádiz, en 1902 y fallecido en Madrid en 1999.
Considerado como uno de los grandes poetas del panorama literario español, fue el último poeta de la Generación del 27, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1925 y del Premio Cervantes en 1983.
Durante la guerra civil militó activamente en la política y dirigió varias revistas de orientación comunista. Vivió en el exilio hasta el año de 1977. Entre sus obras más importantes se cuentan Marinero en Tierra, Sobre los Ángeles, Cal y Canto y Sermones y Moradas.
Era mi amiga, pero yo la amaba
yo la amaba en silencio puramente,
y mientras sus amores me contaba
yo escuchaba sus frases tristemente.
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Era mi amiga, pero me gustaba
y mi afán era verla a cada instante.
Nunca supo el amor que yo albergaba
porque siempre me hablaba de su amante.
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Era mi amiga para todo el mundo
porque a nadie mi amor yo confesaba,
pero yo la quería muy profundo
y forzosamente me callaba.
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Era mi amiga, y mi cuerpo sentía
estremecer si ella me miraba,
al oírla junto a mí feliz me hacía
mas de este amor ella nunca supo nada
__
y aunque sólo mi amistad yo le ofrecía,
era mi amiga, pero yo la amaba.
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José Ángel Buesa
Reseña biográfica
Poeta cubano nacido en Cienfuegos en 1910 y fallecido en el exilio, en Santo Domingo cuando tenía 82 años.
Publicó su primer libro de poesías a los 22 años de edad, y continuó con una producción constante que se difundió ampliamente por todos los países de habla hispana. Entre sus libros más conocidos, se cuentan «La Fuga de las Horas», «Oasis», y «Poeta Enamorado».
Horizontal, sí, te quiero.
Mírale la cara al cielo,
de la cara. Déjate ya
de fingir un equilibrio
donde lloramos tú y yo.
Ríndete
a la gran verdad final,
a lo que has de ser conmigo,
tendida ya, paralela,
en la muerte o en el beso.
Horizontal es la noche
en el mar, gran masa trémula
sobre la tierra acostada,
vencida sobre la playa.
El estar de pie, mentira:
Sólo correr o tenderse.
Y lo que tú y yo queremos
y el día -ya tan cansado
de estar con su luz, derecho-
es que nos llegue, viviendo
y con temblor de morir,
en lo más alto del beso,
ese quedarse rendidos
por el amor más ingrávido,
al peso de ser de tierra,
materia, carne de vida.
En la noche y la trasnoche,
y el amor y el transamor,
ya cambiados
en horizontes finales,
tú y yo, de nosotros mismos.
____
Pedro Salinas
Reseña biográfica
Poeta español nacido en Madrid en 1891 y fallecido en Boston en 1951.
Estudió Derecho y Filosofía y Letras. Fue profesor en las universidades de La Sorbona y Cambridge y conferencista en varias Universidades de América donde vivió desde 1936.
Está considerado como uno de los grandes exponentes de la Generación del 27.
De su obra poética se destacan, «Presagios», «Razón de amor» y «Largo lamento».
¡Ay, amor!, dulce veneno,
ay, tema de mi delirio,
solicitado martirio
y de todos males lleno.
__
¡Ay, amor! Lleno de insultos,
centro de angustias mortales,
donde los bienes son males
y los placeres tumultos.
__
¡Ay, amor! Ladrón casero
de la quietud más estable.
¡Ay, amor, falso y mudable!
¡Ay, que por causa muero!
__
¡Ay, amor! Glorioso infierno
y de infernales injurias,
león de celosas furias,
disfrazado de cordero.
__
¡Ay, amor!, pero ¿qué digo,
que conociendo quién eres,
abandonando placeres.
Soy yo quien a ti te sigo?
____
Mariano Lorenzo Melgar Valdivieso
Reseña biográfica
Poeta peruano nacido en Arequipa, Perú, en 1790.
Para muchos es el iniciador del Romanticismo en esta parte del mundo.
En 1815, la temprana edad de 24 años muere fusilado.
Aquellas niñas hermosas
que en suma beldad conformes,
teniendo la tez cual nieve,
tengan los ojos cual soles,
y el alma sintiendo, tiernas,
herida de mal de amores,
tanto les falte de esquivas,
cuanto de bellas les sobre,
salgan al campo conmigo
ricas de gracias, adonde
favor al mayo risueño
las brinden, con gracias dobles,
corrientes aguas los valles,
frescos doseles los bosques,
con su verdura los campos
y con su esencia las flores.
__
Oiréis sonar encontrados,
y aunque encontrados, acordes,
los enamorados trinos
de músicos ruiseñores,
cuando en sentidos acentos
mustias las tórtolas lloren,
dando en su vuelo a los aires
matices, plumas y sones.
Venid, y hagamos la rueda
llamada de los amores
(que al aprenderla de niño,
no la olvidé desde entonces).
__
Las ricas flores hollando,
y el aire hendiendo veloces,
el aire con los cabellos,
y con las plantas las flores.
Las blancas manos asiendo,
y tan blancas, que las cortes
nunca tan nítidas manos
dan a sus reyes en dote,
en torno agitad festivas
los aires murmuradores;
que yo vendaré mis ojos,
haciendo del día noche.
__
Volad, palomas; que osado
yo espantaré los halcones,
si alguna vez para heriros
muestran sus garras feroces.
Volad, que a la que esta rama,
pasando furtiva, toque,
con la venda de mis ojos
habrá de nublar sus soles.
__
-¡Oh, que triste es nuestros ojos
cubrir de sombras informes,
y no sentir de los vuestros
los penetrantes arpones,
ni ver con ansias mortales
de vuestra faz los colores,
ni sobre el aura, al tenderlos,
de vuestro talles los cortes!
Niñas, corred; que aún no escucho
con plácidas emociones
de vuestras ropas flotantes
los sutilísimos roces;
y aunque me pesa en el alma,
no siento los corazones
que muellemente se agitan
bajo esos pechos de bronce.
__
Volad, palomas; que osado
yo espantaré los halcones,
si alguna vez para heriros
muestran sus garras feroces.
Volad, que a la que esta rama!
pasando furtiva, toque,
con la venda de mis ojos
tendrá que nublar sus soles.
__
Mas ¿cómo sin dar amante
a vuestro enojo ocasiones,
huís, dejándome solo,
sin advertirme por dónde,
tal que siquiera dejasteis,
pasando como ilusiones,
ni removida la arena,
ni destroncadas las flores?
Sin duda en mágico vuelo,
como celestes visiones,
entre la grama y los aires
os deslizasteis veloces,
huyendo mi fe constante,
pues vuestros pechos traidores
tienen el aire por guía,
y la inconstancia por norte.
¡Una y mil veces mal haya
quien de vuestras invenciones
amante se fía, y de ellas
la falsedad no conoce!
Y más que en tanto a la sombra
de esos altísimos robles
maldiga yo vuestro agrado,
y mis desagrados llore;
vosotras entretenidas
mirad las aguas que corren;
que bien está vuestra fe
con su inconstancia conforme,
pues no hay onda que no agiten
a cualquier viento que sople,
ni conchas que no remuevan
ni árbol ni flor que no mojen,
ni campos que no dibujen,
ni imágenes que no borren,
ni risas que no deshagan,
ni círculos que no formen.
__
Mas luego que el sol sus rayos
extienda en el horizonte,
haciendo en las nubes iris
tocando el mar de colores;
y luego que en regia pompa
parezcan a sus fulgores;
y mares de sombra los valles,
y mares de luz los montes,
vendréis a buscar frescura
cuando el calor os agobie,
y me tendréis que encontrar,
aunque no queráis entonces,
y yo a la sombra tendido
de estos altísimos robles,
no os he de dejar el puesto,
por más que tierno os adore,
ni miraré enamorado
de vuestra faz los colores,
ni sobre el aura, al tenderlos,
de vuestros talles los cortes;
y no vendaré mis ojos,
más que en no hacerlo os enoje,
y hasta ahogaré mis suspiros,
aunque con ellos me ahogue.
Haré todo esto digo,
y más que veréis entonces,
y a fe de amante lo juro
por esas aguas que corren.
____
Ramón de Campoamor
Reseña biográfica
Poeta español nacido en Navia, Asturias, en 1817. Gozó, en su tiempo, de gran estima y popularidad. Su obra, no obstante, no superó la revisión de valores efectuada por las generaciones del modernismo y la del 98. En cambio, refleja fielmente las corrientes intelectuales de la época, tales como el positivismo o el tradicionalismo religioso.
Aficionado a la Medicina, se matriculó en el Colegio de San Carlos, pero no tardó mucho tiempo en revelarse en Campoamor su verdadera vocación de poeta; abandonó los estudios académicos, decidido a consagrarse a la Literatura. Se pasaba largas horas en la Biblioteca Nacional leyendo y estudiando las obras de los clásicos españoles y universales. Mientras tanto frecuentaba las tertulias literarias y se había dado a conocer con la publicación de algunas poesías que merecieron elogios.
Sus primeras obras fueron un tomo de Fábulas y otros dos titulados Ternezas y flores (1840) y Ayes del alma (1842). Eran versos fáciles y sentimentales que valieron a nuestro autor el dictado de "poeta de las damas". Muy joven aún, manifestó sus ideas políticas con la publicación de una serie de cuadernos que tituló Historia crítica de las Cortes reformadoras (1837). Pronto entró en la carrera burocrática; se adscribió al partido moderado de Romero Robledo y desde tal posición luchó contra los fundamentos del partido democrático de Castelar. A fines de 1847, el conde de San Luis le nombró jefe político de Castellón de la Plana, y más tarde fue gobernador civil de Alicante y de Valencia (1584). Murió en Madrid, en 1901.
Era un home pobre que vivie de raciones,
non habie otras rendas nin otras furcïones,
fuera cuanto labraba, esto pocas sazones,
tenie en su alzado bien pocos pepïones.
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Por ganar la Gloriosa que él mucho amaba,
partielo con los pobres todo cuanto ganaba,
en esto contendía e en esto pugnaba,
por haber la su gracia su mengua oblidaba.
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Cuando hobo est pobre dest mundo a pasar
la Madre glorïosa vínolo convidar;
fablóli muy sabroso, querielo falagar,
udieron la palabra todos los del logar.
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Tú mucho codiciest' la nuestra compañía,
sopist pora ganarla bien buena maestría,
ca parties tus almosnas, dicies Ave María:
porque lo facies todo yo bien lo entendía.
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Sepas que es tu cosa toda bien acabada,
ésta es en que somos la cabera jornada,
el ite, missa est cuenta que es cantada,
venida es la hora de prender la soldada.
__
Yo so aqui venida por levarte comigo
al regno de mi fijo, que es bien tu amigo,
do se ceban los ángeles del buen candïal trigo,
a las sanctas virtutes placerlis ha contigo.
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Cuando hobo la Gloriosa el sermon acabado,
desamparó la alma al cuerpo venturado,
prisiéronla de ángeles un conviento honrado,
leváronla al cielo, Dios sea end laudado.
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Los omes que habíen la voz ante oída,
tan aína vidieron la promesa cumplida:
a la Madre gloriosa que es tan comedida,
todos li rendien gracias, cuisque de su partida.
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Qui tal cosa udiese serie mal venturado
si de Sancta María non fuese muy pagado,
si más no la honrase serie desmesurado:
qui de ella se parte es muy mal engañado.
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Gonzalo de Berceo
Reseña biográfica
Poeta español nacido, con toda probabilidad, hacia finales del siglo XII, en el pueblo denominado Berceo, aledaño a la abadía de San Millán de la Cogolla(La Rioja), en algunas escrituras de 1220 aparece la firma de él y, para 1237, ya era sacerdote.
Poco se sabe de su vida. En cuanto a sus obras sabemos más. El tema de todas ellas versa sobre la Virgen, sobre la misa y la vida de algunos santos: Santo Domingo de Silos, San Millán, San Lorenzo, Santa Oria virgen, Santa Auria virgen, y a los que hay que añadir su famoso poema de Alejandro Magno, el de los Loores de Nuestra Señora, el de los Milagros de Nuestra Señora, el Duelo de la Virgen María, etc. etc. La mayoría de sus temas son exclusivamente religiosos. Berceo es un poeta ingenuo, con alguna erudición y, aunque sencillo, de gran inspiración. Se podría decir que su obra es un fresco de grandes proporciones, aunque con un toque rústico y un admirable candor, inconfundibles ambos.
En la madera que se resuelve en chispa y llamarada,
Luego en silencio y humo que se pierde,
Miraste deshacerse con silencioso estruendo la vida.
Y te preguntas si habrá dado calor,
Si conoció alguna de las formas del fuego,
Si llegó a arder e iluminar con su llama.
De otra manera todo habrá sido en vano.
Humo y ceniza no serán perdonados
Pues no triunfaron contra la oscuridad,
Leña que arde en una estancia desierta
O en una cueva que sólo habitan los muertos.
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José Emilio Pacheco
Reseña biográfica
Poeta y ensayista mexicano nacido en Ciudad de México en 1939.
Empezó a brillar desde muy joven en el panorama cultural mexicano, gracias a su dominio de las formas clásicas y modernas y al enfoque universal de su poesía.
Además de poeta y prosista se ha consagrado también como eximio traductor, trabajando como director y editor de colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. Ha sido docente universitario e investigador al servicio de entidades gubernamentales.
Entre sus galardones se cuentan: Premio Nacional de Poesía, Premio Nacional de Periodismo Literario, Premio Xavier Villaurrutia, Premio Magda Donato, Premio José Asunción Silva en 1996,el Premio Octavio Paz en el año 2003, el Premio Federico García Lorca 2005, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2004, la XVIII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2009 y el Premio Cervantes en 2009.
De su obra poética se destacan: "Los elementos de la noche" en 1963, "El reposo del fuego" en 1966, "No me preguntes cómo pasa el tiempo" en 1969, "Irás y no volverás" en 1973, "Islas a la deriva" en 1976, "Desde entonces" en 1980, "Trabajos en el mar" en 1983, y "El silencio de la luna" poemas de 1985, 1996.
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
Con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: Pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirse y repetirse,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada.
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Ángel González
Reseña biográfica
Poeta, catedrático y ensayista español nacido en Oviedo en 1922.
Su poesía, llena de contrastes, discurre entre lo efímero y lo eterno, características que llevan al lector a divagar y soñar en los temas del amor y de la vida.
Fue maestro nacional, licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo y periodista por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Enseñó Literatura Española Contemporánea en la Universidad de Alburquerque, U.S.A., habiendo sido profesor visitante en las de Nuevo México, Utah, Maryland y Texas.
Miembro de la Real Academia Española, fue galardonado, entre otros, con el Premio Antonio Machado en 1962, el Premio Príncipe de Asturias en 1985, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996 y el Primer Premio Internacional
de Poesía Ciudad de Granada en el año 2004.
De su obra se destacan los títulos: "Áspero mundo" 1955, "Sin esperanza, con convencimiento" 1961, "Grado elemental" 1961, "Tratado de urbanismo" 1967, "Breves acotaciones para una biografía" 1971, "Prosemas o menos" 1983, "Deixis de un fantasma" 1992 y su último libro, "Otoño y otras luces" 2001.
Falleció en Madrid el 12 de enero de 2008.
Y las aguas de Arriba amaron a las de Abajo
y eran las aguas de Abajo femeninas
y las de Arriba masculinas...
__
¿Has oído, amada?
__
Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar
y el continente de las aguas dulces
y el origen de las plantas
y de los tiernos o duros o feroces animales
de pluma o pelo o sin pluma ni pelo.
__
Yo soy la lluvia que te fertiliza.
__
En ti se cuecen las flores y los frutos
y en mí el poder de fecundar.
__
¿Has oído, amada?
__
Nuestro lecho es el Universo que nos contiene.
__
¿Has oído bien?
__
Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
Y mi amor se derrama sobre ti como la lluvia
o como una cascada que cae del sol
rompiendo entre nubes como entre peñascos
y entre los colores del arco iris y entre las alas de los ángeles
como entre las ramas espesas de una vegetación inverosímil.
__
Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo.
__
¿No lo escuchas?
__
Y aunque digas que sí
tal parece que no porque ahora Tierra
cabalgas sobre mí (en el lecho que es el Universo)
y eres tú el Cielo y tu amor se derrama sobre el mío
como una lluvia fina.
__
Y yo era la Tierra hasta hace unos instantes pero ya no lo sé
porque hemos girado y descansamos sobre nuestro costado
y los dos somos Tierra durante unos minutos deleitosos.
__
Y ahora estoy de pie con los pies en la tierra y los ojos en el cielo
y tú no eres ni Tierra ni Cielo porque te hago girar
con los muslos unidos ferozmente a mi cintura
y eres el ecuador o yo soy el planeta Saturno
y tú eres los anillos que aprendimos en la escuela
y giras.
__
Y ahora somos Cielo los dos y volamos
elevándonos más allá del Universo.
__
Y en lo más alto del vuelo algo estalla en nosotros y caemos
vencidos por la fuerza de nuestro propio ecuador que se ha quebrado.
Pero seguimos siendo Cielo aunque yazgamos en tierra.
__
Derrumbados en tierra pero Cielo.
__
Tierra revuelta y dulce pero Cielo.
__
Cielo vencido cielo revolcado pero Tierra.
____
Efraín Bartolomé
Reseña biográfica
Poeta mexicano nacido en Ocosingo, Chiapas, en 1950. Hizo estudios de psicología y actualmente ejerce la psicoterapia como una forma de práctica poética, ya que, como él mismo afirma, su vida ha sido puesta, por vocación y elección, al servicio de la poesía. En otras palabras, ha asumido el oficio poético como un sacerdocio.
En su obra se reconoce un rigor que es poco frecuente en la lírica mexicana, así como la revaloración del sentimiento: la poesía es el vehículo de las emociones, y lo que no es emoción y, más aún, conmoción, no vale la pena trasladarlo al verso.
En estricto orden cronológico, entre octubre de 1990 y julio de ·1995 vieron la luz: la edición aumentada y definitiva de Ojo de jaguar (1990), Cantos para la joven concubina y otros poemas dispersos (1991), Mínima animalia (1991), Música lunar (1991), Cirio para Roberto (1993), la edición trilingüe de Ala del sur (1993), Agua lustral. Poesía, 1982-1987 (1994), Corazón del monte (1995) y Trozos de sol (1995).
Antes, en 1982, había hecho escuchar con vigor su voz en aquella primera edición de Ojo de jaguar que apareció en las ya célebres ediciones de la revista Punto de Partida, para luego continuar con otros tres libros fundamentales: Ciudad bajo el relámpago (1983), Música solar (1984), con el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, y Cuadernos contra el ángel (1987), todos ellos contenidos hoy en Agua lustral.